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viernes, 13 de abril de 2012

Salvación de las almas

Una joven lectora, que esta discerniendo su vocación, me ha escrito una carta en la cual habla del tema de la salvación de las almas.

Te agradeco [...]. Ya se ha convertido una sana costumbre entrar en tu blog cada día, me reconforta el corazón leer sobre las jóvenes que hoy se enamora de Jesús. Santa Teresita siempre me ha fascinado, pero aun no he leido “Historia de un alma”. Bajo la “orden” de mi director espiritual, debo primero de terminar el diario de Santa Faustina y después pasar a aquel. […] Un pensamiento que tengo hace muchos días, es el de salvar almas. El Domingo pasado, durante la adoración Eucaristica,el sacerdote leyó algunos textos de Sor Lucia, en alabanza de la pequeña Jacinta y sus penitencias por la conversión de los pecadores. Allí me sentí todavía menos que nada, porque comprendí que tenemos miles de ocasiones al día para ofrece penitencias y no nos esforzamos jamás.

Es muy fácil quedarnos en nuestra comodidad abandonar. He comezado a practicar pequeñas penitencias ofreciéndolas por las almas del purgatorio (a mi muy queridas y por las cuales no falto jamás de ofrecer la Santa Comunión de cada día) y por la conversión de los corazones más endurecidos. Pero los últimos días he pedido a Jesús de sugerirme nuevas formas de penitencia, dado que estoy muy apegada a mi misma y mi mente está muy infectada del amor propio, para dejar que yo me sacrifique por los demás.

[…] Un gran saludo en Jesús y María. Dios te bendiga a ti y a todos los lectores del blog.

(carta firmada)

Queridísima hermana en Cristo,
                                                     te agradezco por las cartas llenas de unción espiritual que me escribes. Estoy verdaderamente contento que te sientes atraida por la vida religiosa, rezo a Dios que puedas ser perseverante en el camino de discernimiento vocacional que has iniciado.

Me alegro de saber que ardes de deseos de la salvación de las almas, pero me apena constatar que hoy es raro (muy raro!) sentir hablar de salvación o condena eterna de las almas. Sin embargo el gran pensamiento de la eternidad debería ser uno de los temas centrales en la vida del cristiano.

«In omnibus operibus tuis, memorare novissima tua, et in aeternum non peccabis» (Eccli, 7, 40). La Sagrada Escritura exorta cada hombre a meditar sobre los "novissimi", que son las verdades de la Fe que sacuden el alma de su letargo. El gran San 'Alfonso Maria de Ligorio, por ese motivo, escribió varios libros edificantes, entre los cuales “Preparación para la muerte” y “Reflexiones devotas”. Si se meditara más sobre la muerte, juicio, infierno y paraiso, las cosas del mundo andarían ciertamente mucho mejor. Lamentablemente se equivocan muchas almas que se ilusionan que después de la muerte van todos al Paraiso. Suor Lucia de Fatima dijo haber visto caer las almas al infierno como copos de nieve. El 13 de agosto de 1917 la Virgen de dijo que muchas almas van al infierno porque hay quien se sacrifique y rece por ellas. Aunque el que se condena es perdido para siempre, es necesario rezar por los vivos para que nadie más vaya al infierno, donde no se puede amar más a Dios y se vive para siempre separados de El entre tormentos inimaginables.

Por lo tanto haces bien en rezar y sacrificarte por la conversión de las almas. Lo haces por Jesús, para que sea amado por el mayor número de personas posibles. Cristo debe reinar en nuestros corazones.

Algunos piensan que las religiosas son personas inútiles. En realidad su existencia es importantísima para la vida de la Iglesia, porque sin su oración y penitencia habrían muchas menos conversiones. Ah, si los monasterios fueran numerosos como los bares, el mundo estaría ciertamente mejor y las almas no caerían más al infierno como copos de nieve.

Te animo a seguir con ardor tu apostolado de oración y penitencia por el bien de las almas y para la mayor gloria dde Dios.

In Corde Matris,

Cordialiter