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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Adiós al mundo

Publico una carta que me escribió una joven, antes de ingresar en un monasterio de clausura de estricta observancia.

Querido hermano en Cristo,
                                               [...] he podido continuar rezando, meditando y reflexionando, y he elegido mi estado de vida, sin dudas, libremente y sin condicionamientos: vida religiosa de clausura, entre las [...], que he conocido gracias a tu blog.

Cuando me han recibido en la hospedería, me sentí enseguida en casa, sentí una grande paz ya desde el primer momento, cuando atravesaba el umbral del monasterio...antes de conocerlas personalmente sabía ya que ¡IBA PARA QUEDARME! La Madre es muy acogedora y comprensiva, me ha sabido entender y dirigir enseguida: dentro de poco tiempo entreró en su monasterio, ¡para comenzar el aspirantado!

Me parece un sueño...¡pero es realidad! No ha sido fácil vencer mis resistencias y las de quienes tenía a mi lado, pero con la ayuda de la Virgen se puede todo! Cada día he leido tu blog: cada artículo es verdaderamente edificante, consuela, da compañía, anima a ir adelante, hace sentir que lo que se vive, alegrías y sufrimientos de la vocación, lo viven también otras personas; que existen aun órdenes fervientes y de estricta observancia, y que hay todavía quien desea santificarse en una de estas... en resumen, no me he sentido sola! En verdad me han hecho reflexionar los consejos de S. Alfonso sobre el estado de vida a elegir: matrimonio o vida religiosa. Gracias por tus consejos, [...], CADA UNA DE ESTAS COSAS HA SIDO FUNDAMENTAL... como pequeñas piezas, que poco a poco iban formando un maravilloso mosaico y gracias por haber hablado en tu blog sobre [...], que no cocnocía y gracias por tu oración silenciosa, pero ferviente...que junto a la de las otras personas han obtenido de Dios que mi vida cambiara radicalmente, ¡me ha dado gracia y fuerza para aceptar la llamada de Dios!

Reza por mí y no te desanimes frente a la dificultad, tu trabajo es precioso, y Dios te pagará por cada sufrimiento y soledad que ahora pases! Dentro de poco y en el futuro, si Dios quiere, un alma más rezará en la clausura, por ti y pos los lectores del blog!

EN EL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA Y EN EL CASTISIMO CORAZÓN DE SAN JOSÉ..

(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                             ¡Estoy muy feliz de la espléndida noticia que me has dado! ¡Debes ser muy querida por Jesús por el magnífico don que te ha dado! ¿Te das cuenta? ¡Serás esposa del Divino Redentor en una de las mejores Ordenes religiosas presentes en Italia! ¡Que gracia! ¡Ah, si todas las jóvenes de tu edad pudieran comprender estas cosas, los monasterios de clausura de estricta observancia ¡serían invadidos de filas de kilómetros de personas!

¡Te animo a perseverar con todas tus fuerzas! El enemigo del género humano podría tentar de insinuar en tu mente que no has sido hecha para la clausura, sino para la vida activa. No le creas, es una típica trampa para hacer perder la vocación, como enseña S. Alfonso. De hecho el diablo busca sembrar dudas e incertidumbres, porque en lo turbio siempre se pesca algo. Por lo tanto si una persona entra en una congregación contemplativa, él insinua de pasar a una de vida activa, y viceversa. Algunas personas han caido en la trampa, han salido del monasterio y han llevado una pésima vida.

Cuando los mundanos sepan que has partido, dirán: “pobrecita, ha ido a encerrarse en un monasterio de clausura”. ¡Ellos no saben cuan grandes alegrías se experimentan viviendo en un monasterio!
En realidad el mundo no ha hecho jamás feliz a nadie, basta pensar en la vida triste y angustiada que tienen los poderosos de la tierra, los cuales, aun estando inmersos en las riquezas, no logran encontrar la paz del corazón. Solo Dios puede consolar nuestros corazones y hacernos felices. El Señor ha sido particularmente generoso contigo, llamándote a santificarte en un monasterio de clausura fervoroso y de estricta observancia. ¡Adios, queridísima hermana en Cristo! Esfuérzate mucho en la oración por la salvación eterna de las almas y en la búsqueda de la perfección cristiana para la mayor gloria de Dios!

¡Nos veremos en el Cielo!

Cordialiter

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Monja o esposa?

Tiempo atrás me escribió una joven que salió de un monasterio, y ahora está indecisa de casarse o de intentar una nueva experiencia vocacional. Publico mi respuesta con la esperanza que pueda ser útil a otras personas.


Queridísima hermana en Cristo,
                                                     el hecho de que tu hayas sido enviada a casa cuando eras postulante, no significa en modo absoluto que no tengas vocación para la vida religiosa. San José de Cupertino fue literalmente hechado de un convento y así entró en otra Orden religiosa en la cual se hizo santo. Quien sabe, quizá no estabas llamada en aquella congregación, sino en otra, más adaptada a tus inclinaciones. No podemos ni siquiera excluir que Dios quiera que tu vocación sea la de formar una familia. También sobre este caso existe un precedente. Los padres de Santa Teresa de Lisieux en su juventud quisieron entrar en la vida religiosa, pero fueron enviados a sus casas. Después decidieron casarse y formar una familia verdaderamente cristiana, la cual vale la pena ser tenida como modelo.

Entonces, ¿Qué hacer? Este es un momento importantísimo de tu vida, es la hora crucial en la cual debes elegir el estado de vida, y de esta decisión podría depender tu suerte eterna. De mi parte buscaré darte algún simple consejo para ayudarte a comprender lo que Dios quiere de ti.

Antes que nada debes estar preparada para todo, como un valiente soldado, incluso de seguir aquello que Dios te hará comprender por medio de la oración y la meditación. Apenas comprendas cuál es tu vocación (religiosa o matrimonial) deberás obedecer a Dios con prontitud, exactamente como hacen los soldados.

Para poder abrazar la vida religiosa es necesario ser movidos por motivaciones espirituales como el deseo de vivir más unidos a Jesús, huir de los peligros del mundo, dedicarse al apostolado por la salvación de las almas, etc. Si tu sientes algunas de estas motivaciones, vale la pena profundizar la cuestión para comprender si tu vocación es verdadera o si sólo se trata de piadosos deseos.

Los motivos que inducen a enviar a casa los jóvenes entrados al convento para un discernimiento vocacional son, la falta de obediencia a las órdenes lícitas de los superiores (a aquellas ilícitas no sen está obligado a obedecer, por ejemplo, si dicha orden implicara un pecado), la falta de voluntad en corregir los propios defectos, la falta de amor por la oración y la penitencia, pero sobretodo la negligencia en vivir la castidad.Mi consejo es de pasar una semana en un monasterio de estricta observancia para pedir a Dios que te ilumine sobre el estado de vida a elegir. Debe ser un monasterio di estricta observancia, de otro modo, en uno relajado podría venirte el disgusto por la vida religiosa.

Si en cambio te sientes llamada para la vida matrimonial debes saber que es fácil encontrar mujeres arrepentidas por haber abrazado este estado de vida. Incluso entre las lectoras del blog hay algunas que si pudieran volver atrás entrarían en el convento. El matrimonio es una decisión delicada, porque si ha sido válido y ha sido consumado, no puede ser disuelto por nadie, ni siquiera el Papa. Por lo tanto es importante elegir la persona justa. ¿Cómo hacer? En el caso de que tengas esta vocación debes buscar un joven que tenga las cualidades morales del Beato Luis Martin (padre de Santa Teresa di Lisieux), o sea que debe ser un hombre verdaderamente cristiano, fidelísimo a todas las enseñanzas de la Iglesia, sobretodo aquellas sobre la sexualidad. Lamentamente es muy difícil encontrar un novio así, de hecho el gran problema es que muchos hombres se casan sólo por pura atracción física, y entre otras cosas, no son fieles a la propia mujer. Para que el matrimonio sea feliz es importantísimo "selecionar" con extrema diligencia el futuro esposo, de otro modo, pronto se pagarán las consecuencias a caro precio. El novio tiene que observar seriamente las enseñanzas de la Iglesia. ¿De qué sirve casarse con alguien rico, hermoso, si no tiene el santo temor de Dios?

El periodo de noviazgo sirve para conocer el carácter y los principios morales del futuro esposo. Si encuentras un novio que quiere abusar de tu cuerpo antes del matrimonio, déjalo enseguida! Es un claro signo que no te ama. El amor verdadero nace de Dios, pero si el partner quiere profanar tu cuerpo (que es templo del Spirito Santo), significa que para ti no tiene verdadero amor, sino una simple atracción física.

Te pido que me creas, solo viviendo castamente el periodo de noviazgo es posible certificar el amor mutuo. Del resto, la experiencia demuestra que personas que parecían enamoradísimas, se dejaron cuando cesó la atracción física. Alguno podría decir que estas son solo palabras hermosas, porque de hecho es raro encontrar una persona dispuesta a esperar el casamiento antes de consumar la unión. En efecto la sociedad se ha paganizado, y no es fácil encontrar católicos de "estricta observancia" con quien esposarse. Pero es necesario también "saber buscar"; por supuesto es muy difícil encontrar personas así en los estadios, discotecas, en las birrerías y los night club.

Veo que me he alargado mucho, y no quiere robarte mucho tiempo. Te repito el consejo de retirarte una semana en un monasterio para comprender aquellos que Dios quiere de tí. Si me dices la región en donde habitas, quizá puedo darte algunas direcciones de monasterios donde se vive santamente.

Te saludo cordialmente en Jesús y Maria, y quedo a tu disposición para ulteriores aclaraciones.

Cordialiter

lunes, 4 de noviembre de 2013

Dañarse eternamente

Muchas personas, aun habiendo recibido la gracia de la voación religiosa, prefieren permanecer en el mundo. Rechazar la vocación generalmente no constituye un pecado mortal, pero es cierto que se corre seriamente el riesgo de ir al infierno. ¿Porqué? La explicación la da San Alfonso Maria de Ligorio en su célebre escrito titulado “Avisos sobre la vocación religiosa”. Publico algunos extractos de este precioso escrito vocacional èon.

1. Cuánto importa seguir la vocación al estado religioso

Está fuera de duda que nuestra eterna salvación depende principalmente de la elección de estado. El Padre GRANADA decía que esta elección es "la rueda maestra de la vida". Y así como descompuesta la rueda maestra de un reloj queda todo el desconcertado, así también, respecto de nuestra salvación, si erramos en la elección de estado, "toda nuestra vida, dice SAN GREGORIO NACIANCENO, andará desarreglada y descompuesta".

Por consiguiente, si queremos salvarnos, menester es que, al tratar de elegir estado, sigamos las inspiraciones de Dios, porque solamente en aquel estado a que nos llama, recibiremos los necesarios auxilios para alcanzar la salvación eterna [...].

Fuerza es confesar que en esto de la vocación el mundo bien poco o nada entiende, y por esto muchos apenas se cuidan de abrazar aquel género de vida a que los llama el Señor; prefieren vivir en el estado que se han escogido, llevando por guía sus propios antojos, y así viven como viven, esto es: perdidamente, y a la postre se condenan.

Esto no obstante, de la elección de estado pende principalmente nuestra salvación eterna. A la vocación va unida la justificación, y de la justificación depende la glorificación, es decir: la eterna gloria; el que trastorne este orden y rompa esta cadena de salvación, se perderá. Trabajara mucho y se fatigará, pero en medio de sus fatigas y trabajos estará siempre oyendo aquella voz de SAN AGUSTÍN: “Corres bien, pero fuera de camino", es decir: fuera de la senda que el Señor te había trazado para llegar al término final de tu carrera [...].

Es que el llamamiento de Dios a vida más perfecta es una de las gracias mayores y más señaladas que puede conceder a un alma, por eso, con sobrada razón, se indigna contra el que las menosprecia.
Comenzará el castigo para el alma rebelde en este mundo, en el cual vivirá en perpetua turbación [...].

Muy difícilmente se salvará, quedando como queda un miembro fuera de su lugar, y con mucha dificultad podrá vivir bien [...].Célebre es el caso que refiere el P. LANCICIO. Estudiaba en el Colegio Romano un joven de claro talento. Al hacer los Santos Ejercicios, preguntó al confesor si era pecado no corresponder a la vocación religiosa. Respondióle el confesor que de suyo no era pecado mortal, porque el entrar en religión es de consejo y no de precepto; pero que de no seguir la voz de Dios se ponía en grave riesgo de condenarse eternamente, como aconteció a tantos otros que por esta causa se perdieron. El joven, con esta respuesta, se creyó dispensado de responder a la voz de Dios; se trasladó a la ciudad de Macerata a proseguir los estudios; poco a poco abandonó la oración y la comunión, acabando por entregarse a las más vergonzosas pasiones. Al salir una noche de la casa de una mujer infame, cayó herido de muerte por un rival suyo; a la noticia del caso acudieron algunos sacerdotes al lugar del suceso; ya era tarde: acababa de expirar a las puertas del colegio, queriendo dar a entender con esto el Señor que lo castigaba con muerte tan afrentosa por haber menospreciado su llamamiento.

È notabile anche la visione che ebbe un novizio, il quale (come riporta il p. Pinamonti nel suo trattato della vocazione vittoriosa) pensava di abbandonare la vita religiosa, Gesù Cristo gli apparve sdegnato in trono, che ordinava di cancellare il suo nome dal libro della vita; quindi egli, atterrito, perseverò nella vocazione. Admirable es también el caso que refiere el P. PINAMONTI en su obrita La Vocación triunfante. Meditaba un novicio los medios que debía emplear para abandonar la vocación, cuando se le apareció Jesucristo sentado en trono de majestad, el cual, con rostro airado y ademán severo, mandaba que borrasen del libro de la vida el nombre del novicio infiel. El joven, en presencia de Jesucristo, quedó aterrado y determinó perseverar en la religión.

¡Cuantos ejemplos parecidos a éstos se leen en los libros! ¡A cuántos desventurados jóvenes veremos condenados en el día del juicio por no haber obedecido al divino llamamiento![…]Por tanto, cuando el Señor llama un alma a estado de mayor perfección, si no quiere arriesgar su eterna salvación, debe obedecer, y obedecer sin demora.

[…] Las luces que el Señor nos comunica son pasajeras y no permanentes; por esto nos aconseja SANTO TOMÁS que respondamos sin tardanza a los divinos llamamientos. Se pregunta en la Suma Teológica si es laudable entrar en religión sin pedir consejo a muchos y sin deliberar largamente, y responde afirmativamente, dando por razón que en los negocios de bondad dudosa es necesario el consejo y la madura deliberación; mas no en esto de la vocación, que es a todas luces bueno, puesto que el mismo Jesucristo lo aconseja en el Evangelio, pues de todos es sabido que la vida religiosa es la práctica de los consejos que nos dio el divino Maestro.

Es cosa sorprendente ver cómo las gentes del siglo, cuando una persona trata de entrar en religión y llevar vida más perfecta y libre de los peligros que se corren en el mundo, dicen que tales resoluciones hay que tomarlas muy despacio y con calma, y que no se deben llevar a la práctica hasta quedar plenamente convencido de que la vocación viene de Dios, y no del demonio. ¿Por que no piensan y hablan de la misma manera cuando se trata de aceptar una dignidad, un obispado, por ejemplo, donde hay tanto peligro de perderse? Entonces se callan y no dicen que se deben tomar las debidas precauciones para cerciorarse si la vocación viene o no de parte de Dios. Los santos en este punto son de muy contrario parecer. […]Por esto dice SAN JUAN CRISÓSTOMO que cuando el demonio es impotente para hacer abandonar a uno la resolución de consagrarse a Dios, se esfuerza por estorbarle que la lleve luego a la práctica, seguro de sacar no poco provecho cuando consigue que se prolongue la estancia en el mundo un solo día y hasta una sola hora[16]; porque confía que durante ese día y esa hora se le han de presentar nuevas ocasiones harto propicias para lograr mas largas dilaciones, y el alma, por su parte, cada vez más débil y menos asistida de la gracia divina, cede al fin a los impulsos del demonio y abandona la vocación. ¿Quién podrá decir las almas que han sido infieles a los divinos llamamientos por no haber respondido luego a la VOZ de Dios?

[…] Oigamos lo que dice SAN FRANCISCO DE SALES en sus obras acerca de la vocación religiosa; todo ello servirá para corroborar lo que vamos diciendo y lo que adelante diremos. "Señal de verdadera y buena vocación es sentirse alentado a seguirla en la parte superior del alma, aunque no se experimente algún gusto sensible. Por tanto, no debe creerse que no tiene verdadera vocación el alma que, aun antes de abandonar el mundo, ha dejado de sentir aquellos afectos sensibles que al principio experimentaba, y que en cambio siente tanto disgusto y frialdad, que le hacen vacilar, dándolo todo por perdido. Basta que la voluntad permanezca firme y dispuesta a seguir el divino llamamiento, y aun menos: basta que sienta alguna inclinación hacia la vida religiosa. Para saber si Dios llama a uno a la religión, no hay que esperar a que el mismo Dios le hable, o le envíe un ángel del cielo que le declare su voluntad. Tampoco es menester someter nuestra vocación a un examen de diez doctores para saber si debemos o no seguirla; lo que si importa mucho es corresponder y cultivar el primer movimiento de la inspiración divina, y luego, no turbarse ni desalentarse por los disgustos y frialdad que sobrevengan; obrando así, Dios se encargará de que redunde todo en su mayor gloria.» [...]

§. 2. Medios para custodiar la propia vocación.

El que desea obedecer fielmente a la voz de Dios debe determinarse, no solo seguirla, sino a seguirla sin demora y cuanto antes, si no quiere exponerse a grave riesgo de perder la vocación. Y si por circunstancias especia­les se viere forzado a esperar, se esmerará por conservarla como la joya más preciosa que le hubieran confiado. Tres son los medios principales para custodiar la vocación: secreto, oración y recogimiento. [...]